—Con esas condiciones sí firmaré la paz —dijo Lord Karstark—. Que se queden con su castillo rojo, y con su silla de hierro. —Sacó la espada de la vaina—. ¡El Rey en el Norte! —exclamó, arrodillándose junto al Gran Jon.
—¡El Rey del Invierno! —dijo Maege Mormont levantándose para poner el mangual junto a las espadas.
También los señores del río se levantaron, Blackwood, Bracken, Mallister, Casas que Invernalia nunca había gobernado, pero Catelyn vio cómo se levantaban, desenfundaban las armas, doblaban las rodillas y gritaban los antiguos lemas que no se habían oido en el reino desde hacía más de trescientos años, desde que Aegon el Dragón unificara los Siete Reinos... Pero en aquel momento volvían a escucharse, retumbando entre las vigas de la sala de su padre.
—¡El Rey en el Norte!
—¡El Rey en el Norte!
—¡EL REY DEL NORTE!
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Sin Palabras ante uno de los mejores libros que lei. Vamos a por choque de reyes.
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